sábado, 21 de abril de 2012

Ni Repsol, ni Felipe, ni CGPJ.


Ayer fue la gota que colmó el vaso. Los jueces del PP, o sea, el Consejo General del Poder Judicial, han anulado su viaje a Argentina en protesta por la expropiación de YPF, aparentemente a propuesta del Gobierno, en una muestra más de la independencia y  separación de los Tres Poderes que hacen que Montesquieu se retuerza en su tumba. Como todo el mundo sabe, los militares israelíes que asaltaron la "flotilla de la libertad" eran en su totalidad homosexuales, y por ello se negó la participación  a la carroza de Israel en el Día del Orgullo Gay. Así mismo, las tropas soviéticas que intervinieron en Afganistán estaban compuestas exclusivamente por batallones de deportistas de élite, lo que motivó el boicot a los Juegos Olímpicos de Moscú. Del mismo modo, la presidente Cristina Fernández y el ministro Julio de Vido deben ser jueces y además cuentan con la complicidad de todos los jueces de Hispanoamérica, y ello explica este sabotaje a la Cumbre Judicial Iberoamericana. Marco Tulio Cicerón dijo que "las leyes callan cuando hablan las armas"; hoy diríamos que la justicia calla cuando habla el petróleo.
            Estoy harto de la que se está montando con la "españolidad de Repsol" y con la "ilícita expropiación". ¡A tomar viento, leñe! ¿Repsol española? ¿En serio? ¡Y voy yo y me lo creo! ¿En qué me beneficia a mí, como español, la españolidad de Repsol, o su control sobre YPF? ¿A cuantos de vosotros os dejan la gasolina más barata por ser españoles? ¿Cuántos autónomos o pequeños empresarios que trabajan para Repsol se benefician de su mezquindad y morosidad? ¿Cuántos hospitales se han construido con los impuestos evadidos con triquiñuelas legales? Al parecer, los únicos españoles que obtienen beneficios son los políticos que Repsol tiene en nómina y a los que controla.
            A los dos ministros José Manuel también voy a cantarles las cuarenta; a Soria con su chorrada de que "los intereses de una empresa española son los de España", y a García-Maragallo con su estupidez de que esto afecta a los "pequeños inversores" y a sus ahorros. Al primero lo remito al párrafo anterior. Al segundo le recuerdo lo poco que han hecho los políticos españoles por los pequeños inversores en otras ocasiones. Cuando, aprovechando una fluctuación del mercado, el amiguito de pupitre de Telefónica recompró su filial Movistar por un tercio de su valor de venta, eliminando dos tercios de los ahorros de muchos pequeños inversores, ¿qué hicieron los políticos para protegernos? ¿Cómo nos han protegido cuando el dinero de nuestras aulas y nuestras ambulancias se ha destinado a rescates financieros? ¿Cómo han protegido los políticos a los pequeños inversores cuyos ahorros se han evaporado en participaciones preferentes, planes de ahorro, fondos de inversión y otros productos trampa que sólo han enriquecido a banqueros sin escrúpulos? Nosotros les votamos, pero son ellos los que pagan sus nóminas privadas y quienes les dicen a quién hay que proteger.
            Y, ¿es ilícita la expropiación de YPF? ¿De verdad? Yo creía que todo estado soberano debe controlar los sectores estratégicos, como es el caso de la energía. En España, cuando la alemana E-ON pujó por Endesa se montó un pollo de agárrate y no te menees. Pero por lo visto los principios de soberanía, control de sectores estratégicos e independencia no son aplicables cuando somos nosotros los que mangoneamos a los demás. Es posible que haya discusión sobre la valoración de la compañía, y mientras los argentinos no están dispuestos a pagar por YPF un valor especulativo, los empresarios expropiados no renuncian a sacar tajada de lo que quieren considerar una forma un poco irregular de compraventa. El ajuste de la idemnización a Repsol es algo muy complejo y que sobrepasa lo que este pobre escriba sabe y entiende.
            Y no voy a desaprovechar la ocasión de comentar las palabras de Su Alteza Real. "Quiero agradecer todo lo que Repsol hace y ha hecho, que es mucho, por el bienestar de numerosos países". Nada menos. Pues, Alteza, os recuerdo que acabáis de afirmar que los terratenientes de Carolina hicieron mucho por el bienestar de los negros que recogían su algodón. Luego no me preguntéis por qué soy republicano.

sábado, 7 de abril de 2012

A la Tercera va la vencida

Con motivo del 81 aniversario de la II República,
el próximo 14 de abril,
dejo esta imagen para que sea lo primero que veáis al abrir esta bitácora.
Como dice la voz popular, a la Tercera va la vencida

Va siendo hora de recordar que no estamos reivindicando una rareza, ni un rojerío trasnochado. La República no es de izquierdas ni de derechas, y la relación república = izquierdas ha sido una mentira sostenida porque convenía a ambos bandos: a las derechas para desvincularse de los derrotados, a las izquierdas para incluir en el mismo saco a todos sus adversarios. Lo mismo debe decirse del binomio República = ateísmo: el jefe del ejército republicano, el valenciano Vicente Rojo, era terciario franciscano y padre de seis hijos; el Presidente, Alcalá Zamora, rozaba la beatería; y todos conocéis el catolicismo militante de Machado. La república es una opción madura, democrática y amplia.
Se ha dicho muchas veces que los españoles no son monárquicos, sino juancarlistas. Independientemente de mi opinión sobre el actual rey (que tampoco es que sea muy buena), sostengo que una figura aislada no puede justificar una institución.
Para finalizar, quiero llamar vuestra atención sobre un pequeño dato. ¿Os habéis fijado en el número de banderas republicanas que ondean en las manifestaciones, sea cual sea el motivo de la convocatoria? Hace años sólo eran unas pocas; hoy son incontables. No cabe duda que los recientes escándalos han inclinado un poco la balanza, y yo ya dije en algún lugar que a Urdangarín hay que nombrarlo "republicano del año", porque ha hecho más contra la monarquía en un año que todos nosotros juntos en nuestra vida. Pero no podemos basar nuestra ideología política en el cabreo momentáneo contra un personaje, como tampoco en la admiración por otro. La monarquía, como institución, no tiene cabida hoy por hoy en un estado democrático.
Un saludo: Josep.

martes, 27 de marzo de 2012

Adoro mi trabajo (cuento)

La Editorial Traspiés va a publicar un nuevo libro, PervertiDos, una recopilación de microrrelatos eróticos. En él figura un cuento mío, que reproduzco al finalizar este texto. Tenéis un avance del libro AQUÍ
Previamente, la editorial ya había publicado un primer volumen, Perversiones, con cuentos procedentes de su  blog Parafilias Ilustradas. Tenéis algunas páginas del libro AQUÍ
Y ahora, el cuento en cuestión.

Adoro mi trabajo. Nadie entiende cómo puedo rodearme de un papel que huele a polvo, a moho, a años. No comprenden que ese olor es uno de los muchos encantos de mi profesión.
La escalera de rieles se desliza frente a venerables estanterías de añeja y valiosa madera. Madera de verdad, maciza, firme, con tacto auténtico. Un fino barniz homogeniza su color sin ocultar sus vetas, sus nudos, las pruebas de que una vez fue un ser vivo, y apenas sella sus poros para conservarla.
Mis zapatos planos suben el primer escalón. Nada de tacones ni de faldas: me encantan, pero me incomodarían para acercarme a mis adorados libros. Sigo subiendo hasta alcanzar un grueso volumen encuadernado en cuero marrón jaspeado. Acaricio las gruesas nervaduras en el lomo. Bajar con él en una sola mano es un engorro, pero el esfuerzo vale la pena.
Lo abro sobre la mesa de lectura. Un pececillo de plata escapa a toda velocidad. Mis dedos se deslizan por una hoja elegida al azar. La rugosidad del amarillento papel me produce un cosquilleo irresistible. Siento latir mi sexo. Mi nariz aspira con fuerza el aroma de la celulosa, de la tinta, del cuero de las cubiertas, de la goma arábiga, de la cera que lubrica el cordel que cose los pliegos. Cada centímetro que mis manos recorren lo siento entre mis piernas, acariciando mi intimidad. Aprieto los muslos, cierro los ojos y ahogo un gemido.
Estoy mucho más calmada. Ahora ya puedo leer el contenido.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Nacionalicemos la miseria

Leído hoy en "El País":



En otras palabras, seguimos con la política de privatizar los beneficios y nacionalizar las pérdidas. O sea que, una vez más, las pérdidas por la mala gestión de la banca las pagaremos usted y yo de nuestro bolsillo. Y ese dinero saldrá de lo que a mí me bajan como empleado público, o de los impuestos que a todos nos suben, o de lo que dejaré de cobrar cuando me cesen, o de las ayudas que dejarán de cobrar quienes lo necesiten. Porque claro, la caridad bien entendida empieza por uno mismo, y la Banca que nos gobierna (con nuestros votos, os lo recuerdo) no va a legislar si no es en su favor, y su Gobierno tiene que ahorrar en gastos sociales para asegurarse suficiente liquidez con la que devolver los favores.
Si serán piratas los banqueros, que el más famoso se llama Botín...

jueves, 8 de marzo de 2012

Cánticos de la lejana Tierra, de Arthur C. Clarke.

A pesar de que últimamente me he desahogado con algunos artículos de opinión, el propósito original de esta bitácora era tratar sobre literatura e historia. Bueno, pues retomemos el hilo primordial.

Hoy se ha publicado en LaRevelación un artículo mío sobre Arthur C. Clarke y su novela "Cánticos de la lejana Tierra".

Podéis acceder al artículo pinchando AQUÍ

Espero que os guste.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Curiosidades de las gaviotas

Las gaviotas son unas aves voraces, detritívoras, es decir, se alimentan de despojos ajenos, y oportunistas, muy hábiles en robar el sustento de otras especies. Son también conocidas por su gran producción de excrementos. Esto es lo típico de esos pajarracos marinos de la familia Laridae.

Otras gaviotas, igualmente voraces, son de costumbres decimonónicas. Aclimatadas a la brisa del mar, añoran los tiempos en que nos dominaba un fresco general procedente de Galicia. Siempre es mala idea alimentar a las gaviotas, porque cuando se meten en vuestra casa no hay forma de sacarlas y pueden llegar a anidar en vuestro hogar.

Cuando os despidan por haber estado enfermos, os cesen por una previsión de déficit, o descubráis que nuestra prima de riesgo se dispara pese a la "confianza de los mercados", recordad que no debisteis alimentar a las gaviotas.
Partido Popular

jueves, 23 de febrero de 2012

Yo también soy el enemigo

Mariano Pérez apuraba su último cigarrillo junto al paredón, preguntándose cómo había llegado a meterse en ese lío. Se preguntaba cómo se aprobó una ley que concedía a las corporaciones la autoridad para tener sus propias fuerzas de seguridad, o cómo se permitió que la aplicación de la ley en el recinto de la empresa quedase a su cargo, incluyendo la responsabilidad de hacer cumplir la propia ley y, en su caso, de ejercerla. Se preguntaba cómo fue posible que un directorio tecnocrático elegido por la CEOE y las agencias de valoración de riesgos gobernase el país, eligiese a los ministros y supervisara al Presidente y al Parlamento, hasta que una reforma constitucional acabó suprimiendo el sufragio universal para elegir a dichas instituciones. Se preguntaba cómo se había llegado a prohibir el derecho de manifestación pacífica "para poder seguir siendo libres en un país libre". Mientras fumaba el último cigarrillo en el paredón de su empresa, las fuerzas de seguridad, uniformadas de caqui y con armas automáticas, apuntaron cuidadosamente hacia su pecho. Mientras sonaban las descargas, recordó que él también había creído que saldríamos de la crisis...
¿Exagerado? Sí, por supuesto, pero a veces sólo la hipérbole y la reducción al absurdo pueden despertarnos de la siesta de la desconexión cerebral. Una vez hecha la entrada en escena y despejadas las mentes, puedo ponerme serio y hablar de las últimas novedades políticas que, como de costumbre, no apruebo.
¿Voy a meterme entonces con Rajoy? En absoluto. Un político de derechas tiene la obligación de hacer política de derechas; si le votan los que no están de acuerdo con esa política, la culpa es de la necedad de los votantes, no de los políticos. Empezaremos con la reforma laboral, pero es posible que no me quede ahí...


1.- Abaratamiento del despido para crear empleo.
Para hacerlo más sencillo, recurriremos a un ejemplo de la vida cotidiana. Supongamos que no sé si comprar ciruelas o albaricoques; indeciso como estoy, llego al mercado y veo que los albaricoques están más baratos: pues los compro. El vendedor sabe perfectamente que si abarata los albaricoques, aumenta la venta de albaricoques. Si, por el contrario, abarata las ciruelas, aumentará la venta de ciruelas. ¿Hace falta ser un genio para ver que si abaratamos el despido aumentará el despido? Y no es solo oratoria barata. Podéis rebuscar vosotros mismos en las hemerotecas y comprobaréis que jamás un abaratamiento del despido ha creado empleo; por el contrario, cada reforma laboral retrógrada ha incrementado las cifras del paro. Esta vez no será una excepción, y ya hay empresas que han puesto a sus gestores a hacer cuentas: cuánto me costará despedir a un veterano y cuánto ahorraré en trienios, complementos, carrera profesional y privilegios si lo sustituyo por un novato eventual y precario. Cuanto más barato salga el despido, más se desequilibrará la cuenta y más probable será que tengamos que decir adiós a algunos de nuestros compañeros. Al final, la cancioncilla de "la sexta" tendrá algo de profético cuando dice aquello de "cuando nos despidan con un beso, en lugar de la indemnización"

2.- Reducción de sueldos.
Ésta sí que es buena. Ya no basta con que una empresa con beneficios haga ERE a su antojo (como Telefónica, por ejemplo), aumentando su balance a costa de la prestación por desempleo (o sea, de nuestros bolsillos). Ahora, una empresa podrá reducir el sueldo a sus trabajadores si reduce sus beneficios aunque no tenga pérdidas, o para "mejorar su competitividad". Ojo al dato, señores. Porque, ¿cuánto tienen que reducirse los beneficios para que el empleador decida que gana poco? ¿Cada vez que disminuyan las ventas o aumente la competencia podrá cuadrarse el balance a costa de los trabajadores? ¿Podrá Telefónica (o Endesa, o Mercadona) bajar el sueldo a sus empleados cada vez que aceptemos una oferta de la competencia? Y esa es otra. ¿Qué es eso de mejorar la competitividad? ¿Con quién hay que competir? ¿Con las otras empresas del sector? ¿Entraremos entonces en una espiral de sueldos a la baja, en una perversa subasta holandesa donde ganará el peor postor? Eso poniéndonos a buenas, porque ya puestos podría ser "mejorar la competitividad" en comparación con China. Al parecer, las únicas soluciones para evitar la deslocación de empresas son que los chinos cobren sueldos de español o que los españoles cobren sueldos de chino, y el gobierno ha optado por la segunda opción.

3.- Limitación del pago en efectivo para reducir el fraude fiscal.
Una idea genial, porque cuando uno defrauda lo hace declarando haber pagado en efectivo, o haber cobrado en efectivo. Nadie paga o cobra en efectivo a escondidas. Y, por supuesto, todo el que paga en efectivo lo hace para defraudar. No sé si es una broma de mal gusto, una tomadura de pelo o una estupidez. Después de nombrar ministro de economía a uno de los hombres de Lehman Brothers, cualquier cosa es posible. En realidad, el único resultado de dicha norma (y la única intención, permítanme ser malpensado) es enriquecer más aún a la banca. A partir de ahora, nada de ir al banco y exigir un reintegro en efectivo para comprar un coche, adquirir unos billetes de avión, negociar nuestras vacaciones o pagar la reforma al albañil: a pagar con talones que generarán sustanciosas comisiones, o a hacer transferencias con el mismo resultado. La lucha contra el fraude se convierte así en un castigo colectivo, en el que todos tendremos que rascarnos el bolsillo para un resultado nulo. Repito: nulo. Porque si le pago en negro al albañil, nadie lo sabrá nunca; la ley sólo me afectará si se sabe que le he pagado y que lo he hecho en efectivo. Ahora viene el retorcido argumento de que el albañil no querrá cobrar en negro si luego no puede gastarse ese dinero. Y de nuevo se puede contestar a la sandez de nuestros gobernantes: quien cobra en negro, gasta en negro, so tarugos, a no ser que el defraudador sea tan tonto de gastar en blanco, en cuyo caso lo pillaréis igual independientemente de cómo cobrase en su día. No sé si nos gobierna una caterva de imbéciles o si sólo se lo hacen para tomarnos por imbéciles a nosotros.

4.- El pueblo es el enemigo.
Esta semana no sólo hemos visto cargas policiales en Valencia contra manifestaciones estudiantiles: también hemos soportado una ristra de sandeces al respecto, que es lo que verdaderamente me ha asustado. Empezamos por la calificación de "enemigo" para el pueblo, una visión propia de finales del XIX y principios de XX, cuando las avenidas de los ensanches se diseñaron para permitir las cargas de caballería o el uso de la artillería en los cruces, cuando una de las misiones de las fuerzas de seguridad (incluido el ejército de recluta forzosa) era reprimir duramente manifestaciones y reuniones, cuando cualquier fábrica podía pedir al gobierno que aplastase una huelga. Considerar que los manifestantes son el enemigo de la policía, en lugar del pueblo al que la policía debe proteger, nos devuelve al capitalismo salvaje y nos recuerda que el sueño del estado del bienestar está definitivamente desvanecido. Pero luego aparece Gallardón y nos dice que las cargas policiales son "para que podamos seguir siendo libres en un país libre". No sé si me acojona más la paradoja de considerarme libre porque limiten mi libertad de reunión y manifestación pacífica, o el hecho de que ese "libre" me suena  a la "Una, Grande y Libre" que adornaba el águila de San Juan en el escudo franquista; madre, qué miedo, de verdad. Y aún sorprende más que buena parte de la población defienda las cargas "porque la manifestación era ilegal" o "porque cortaban el tráfico". ¿Quién decide si una manifestación es legal? El gobierno; por tanto, un gobierno sólo tiene que no autorizar las manifestaciones que no le convengan para poder usar la contundencia cuando le dé la gana. Curiosa circunstancia que no puedo aprobar en absoluto. La resistencia pacífica es un derecho del pueblo soberano, sea aquí o en Túnez, y no podemos admirar en poblaciones ajenas lo que reprochamos en la nuestra. No podemos admirar a los indios por tumbarse en las vías del ferrocarril colonial británico y luego condenar a nuestros estudiantes por cerrar al tráfico una avenida. No podemos divinizar a Gandhi y demonizar a nuestros jóvenes. Y respecto al corte de tráfico, ¿queréis decirme que una comodidad ciudadana es más importante que una libertad ciudadana? ¿Debemos entonces golpear a todo el que corte la circulación viaria, sea por el motivo que sea? Porque en tal caso vamos a pasarnos el mes de marzo hostiando a las falleras.
Por cierto, si queréis quejaros podéis hacerlo en:
http://www.elsindic.com/es/presentar-una-queja-sin-firma-digital.html
Yo ya lo he hecho.

5.- La sanidad en Italia... y en España.
Este martes (21 de febrero) hemos sabido que en la región del Lacio el tiempo para ser atendido en Urgencias de un hospital oscila entre 24 horas y cuatro días (!), y que casualmente esto ha pasado en los últimos meses, desde que se redujo las plantillas de los servicios sanitarios. Pues hala: "cuando las barbas de tu vecino veas cortar...". Porque os recuerdo que, al menos en la Comunidad Valenciana, se va a producir un recorte sanitario que va a dejar en mantillas al sufrido por los italianos. Ya vamos mal y la atención en Urgencias no es lo que debería ser, así es que imaginad cuando las plantillas se reduzcan  a la mitad: en vez de atenderte a las dos horas, será a las cuatro; no te llegarán las pruebas en cuatro horas, sino en ocho; no empezarán a tratarte en seis horas, sino en doce; no te irás a casa en doce horas, sino en veinticuatro. Ese, al menos, era el iluso cálculo que yo me había hecho, pero el ejemplo italiano demuestra que podría ser peor. De momento, el primer resultado de los anuncios de recortes ha sido una auténtica explosión de contrataciones de seguros médicos privados. De nuevo, ganan los de siempre.

Y eso es todo por hoy.
Ahora, a esperar vuestros comentarios.