domingo, 29 de mayo de 2011

Nueva serie: escenas de Judea. El acueducto.

Marco Cornelio no era un Cornelio, a pesar de haber heredado el nombre de sus antepasados, al primero de los cuales se lo otorgó el mismísimo Sila. Marco sólo era un tribuno militar, veterano de mil destinos espantosos, pero ninguno tanto como aquella tierra bárbara e ingrata que era Judea. Así es que cuando el niño judío que hacía de recadero entró en su cuarto de la Torre Antonia interrumpiendo un asqueroso desayuno, caliente por el clima más que por la cocina, ya sabía que nada bueno podía suceder.
  -Tribuno, el prefecto te reclama.
  Hacía tiempo que había renunciado a escuchar la palabra “señor” de boca de un judío, así es que no prestó atención a la descortesía y se limitó a despedir al chiquillo con un ademán. Camino del despacho de su superior, tuvo tiempo de blasfemar en latín, griego y un poco de arameo. Al entrar, Poncio Pilato estaba de pie, mirando por la ventana. No se molestó en girarse para recibir a su subordinado.
  -Cornelio, prepara a tus sirios. Mis informadores me han avisado de que se avecinan disturbios.
  -A tus órdenes, mi prefecto. Con tu permiso, ¿puedo acceder a algo más de información?
  -Será al mediodía, aquí mismo. Los agitadores han organizado una protesta por la construcción del acueducto.
  “Era de esperar, necio patán”, pensó Marco, guardando un prudente silencio mientras rumiaba una respuesta que no contrariase demasiado al prefecto. Pilato quería construir  una conducción de agua que mejoraría el suministro de la ciudad, pero para ello había decidido pignorar el tesoro del Templo, un dinero sagrado que no podía emplearse en fines profanos.
  -Con el debido respeto, mi prefecto, ¿no podríamos volver atrás? O al menos hacer correr el rumor de que el proyecto se ha suspendido. O que se construirá sólo con dinero romano.
  Esta vez, Pilato sí se volvió, fulminando con la mirada a su insolente subalterno.
  -No podemos mostrar debilidad ante los judíos.
  No, no podían mostrar debilidad, pero había que saber cómo demostrar el poder de Roma. Marco aún recordaba el desagradable incidente sucedido hacía poco, cuando Pilato se encabezonó en mostrar estandartes con la efigie del emperador, contraviniendo las costumbres de la población. Los judíos no podían ser distintos a otros súbditos del imperio, pensaba el todopoderoso Sejano desde la lejana Roma, así es que debían acabarse todos los privilegios; si todos los pueblos rendían homenaje al emperador, no se haría excepciones con nadie. Así es que, de noche y con el mayor sigilo, los estandartes fueron introducidos en la ciudad para que amaneciesen en sus puestos. El escándalo fue mayúsculo, hasta el punto de que el prefecto tuvo que rectificar. Lo que debió ser una muestra del poder romano se convirtió en una victoria de los levantiscos.
  -Mi prefecto, no sólo los judíos se oponen al uso de ese tesoro. El divino Augusto, en su sabiduría, nos dio leyes con las que gobernar nuestro imperio, y una de ellas establece claramente que el dinero del Templo de Jerusalén es un dinero sagrado y que cualquier romano que lo toque será reo de sacrilegio.
  -¡Tonterías! El divino Augusto está ahora entre los dioses, no entre los hombres. Y un dinero que no se puede utilizar no es dinero de verdad, sólo chatarra inútil. Ese dinero servirá para pagar a los obreros de la construcción que están mano sobre mano desde hace años, circulará por la ciudad y creará cada vez más riqueza. Además, Jerusalén necesita ese acueducto. ¡Roma necesita ese acueducto! Si queremos que Jerusalén sea una ciudad romana, debe parecerlo.
  -Mi prefecto, con tu permiso: somos romanos y por tanto racionales, pero no todo el mundo es igual. Confías demasiado en la naturaleza humana. Cuando vean el acueducto, los judíos no pensarán en el agua fresca, sabrosa y saludable, sino tan sólo en las monedas sagradas que los extranjeros han empleado de forma impía.
  Pilato enrojeció. Él era un prefecto, miembro del Orden Ecuestre, y no iba a permitir que un descendiente de libertos cuestionase sus órdenes.
  -¡Tribuno! He dado una orden y la cumplirás. Al mediodía, tus sirios estarán preparados para repimir una manifestación en las inmediaciones de la Torre Antonia. ¡Y punto!
  Marco saludó y se retiró. Era un soldado y había recibido una orden Y punto.

jueves, 28 de abril de 2011

IIº CONCURSO LITERARIO “MUSEO L’IBER” DE RELATO CORTO HISTÓRICO.

Un año más, el museo L'Iber convoca su concurso de relatos cortos. El plazo de presentación termina el 10 de mayo. Podéis acceder a las bases aquí.

Animaos y participad.

lunes, 18 de abril de 2011

Nueva reseña en Hislibris: Venganza de Sangre.

Hoy se ha publicado en Hislibris una nueva reseña. Esta vez se trata de Venganza de sangre de Sebastián Roa, un libro que ya os recomendé en su momento (aquí), y que ahora podéis conocer con más detalle visitando la página de Hislibris (aquí).
Os recuerdo que podéis ver el resto de mis reseñas publicadas en la web aquí, y las de este blog haciendo clic en las etiquetas "reseñas" o "eventos".
Os agradezco a todos la atención prestada.

Josep.

viernes, 15 de abril de 2011

Presentación en L'Iber de “Caminarás con el sol”, de Alfonso Mateo Sagasta.



1517. La expedición de Francisco Hernández de Córdoba bordea la península deYucatán, a la que creen una isla, y fondea frente a un lugar que hoy llamamos Champotón. 110 hombres desembarcan para repostar agua y al punto son atacados por los indios. La sorpresa hace mella en los expedicionarios. Acostumbrados a indios dóciles o fáciles de vencer, no entienden una reacción tan violenta. Tampoco comprenden por qué se les han acercado sigilosamente, ni por qué gritan una palabra demasiado familiar, “castilian”, ni cómo saben dónde apuntar para sortear las armaduras, ni cómo han reconocido quién es el jefe, al que intentan matar con especial interés, ni por qué rehuyen el cuerpo a cuerpo. 57 españoles mueren, dos son capturados, el capitán queda malherido y todos los supervivientes, salvo uno, han sido alcanzados por las flechas. Esos indios conocen a los españoles, está claro. ¿Cómo es posible? Pues porque los dirige un español: Gonzalo Guerrero.

Estamos de nuevo en L’Iber, en el Carrer dels Cavallers. Esta vez es para la presentación de “Caminarás con el sol”, de Alfonso Mateo Sagasta. Alfonso (Madrid, 1960), Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad Complutense de Madrid, ha sido librero, arqueólogo, escritor y habitual ganador de premios literarios. Es el autor de varias novelas, todas ellas de reconocida calidad, como “Ladrones de tinta”, “El olor de las especias”, “El gabinete de las maravillas”, “Las caras del tigre” y la que hoy nos ocupa.

“Caminarás con el sol” cuenta la historia de Gonzalo Guerrero, veterano de la Guerra de Granada y de Ceriñola y uno de los españoles que participó en la conquista de la Tierra Firme. Capturado por los indios tras un naufragio, se salva de ser sacrificado y devorado como algunos de sus compañeros para ser convertido en esclavo. Con el tiempo se integrará tan plenamente en el universo de sus captores que se convertirá en un líder y en la pesadilla de los conquistadores, a los que mantendrá en jaque durante 20 años.

En la mesa se respira un ambiente distinto tras las miniaturas de soldados españoles y guerreros indios. Las miradas cómplices, las amplias sonrisas y los músculos relajados demuestran que esta vez se trata no sólo de respetados contertulios, sino de auténticos amigos. Alejandro Noguera, anfitrión y director de L’Iber, nos introduce al mundo maya en su ocaso, a la conquista española y a la figura del protagonista, terrible traidor para los españoles, héroe nacional para los mexicanos.

Junto a Alejandro, oficia de presentador Juan Miguel Aguilera (Valencia, 1960), diseñador industrial y escritor al que este humilde escribano recuerda por su genial “Mundos en el abismo” (de 1988, nada menos), pero al que encontraréis más fácilmente en las librerías si preguntáis por “La red de Indra”. Reivindica la novela “de frontera” y lamenta que los españoles no hayamos sido capaces de sacar provecho a la épica de la conquista de todo un continente, a diferencia de los norteamericanos y su “conquista del Oeste” (en sus dos versiones, indio-malo/blanco-bueno e indio-bueno/blanco-malo).

Los tres rememoran industrias y andanzas, construyen una completa semblanza de la época y de la región, nos recuerdan que una y otra eran de una gran violencia, desautorizan creencias comunes como la del “buen salvaje”,  destacan la importancia de quienes cambiaron de uno a otro bando (de grado o por la fuerza) y disfrutan tanto como nosotros, encandilado público.

Es el momento de comprar el libro quienes aún no lo han hecho. Bajamos hasta la librería y entre vino rosado y empanadillas  (chincha rabiña, Ariodante, que me comí las mías y las tuyas) agobiamos al pobre autor, que no puede ni sentarse. Después, a cenar a un restaurante vecino, que no sólo de empanadillas vive el autor.






jueves, 7 de abril de 2011

II Encuentro de Hislibris en Valencia

Sí, ya sé que prometí hablar de Historia de la Medicina o de la Edad del bronce, pero esta semana sería inapropiado dado la que nos va a caer en Valencia. Nada menos que el II encuentro de Hislibris.

Los actos empezarán el viernes 8 de abril. A las 7 de la tarde, en el Palacio de Malferit (Centro Cultural L’Iber, calle Caballeros, 22) tendrá lugar la entrega de los II Premios de literatura histórica de Hislibris. Habrá vino y empanadillas, así como otras bebidas más frías y no derivadas de la uva, algunas de ellas no alcohólicas (un desperdicio, vamos).  No sé si hay prevista cena posterior, pero dudo que yo me acueste pronto.

El sábado 9 de abril, a las 11:30 de la mañana, habrá  charlas y mesas redondas, también en L’Iber. Creo que yo participo en una, donde me pondré pesado otra vez con la obligación moral del novelista de no propagar el error. Luego nos iremos a comer, que hay que reponer fuerzas para la que se avecina.


A las 6.30 de la tarde (18:30 para los amigos), nos desplazaremos hasta el Bibliocafé, en la calle Amadeo de Saboya (junto  la parada de metro Aragón). Así demostraremos a nuestros invitados que en Valencia también hay distancias que requieren el uso de electricidad o combustibles fósiles. Allí tendrá lugar la entrega de premios y presentación del libro del III Concurso de relatos de Hislibris. Hay un cuento mío en ese libro, "700", que es como "300" pero con 400 más.

Finalmente, el domingo 10 volveremos al Bibliocafé, para ver la presentación, a las 12 del mediodía, de la colección "El Periscopio" de Ediciones Evohé, libros sobre viajes en el tránsito del siglo XIX al XX.

Además, este jueves se inaugura la Feria del Libro.

Como veis, oferta cultural no nos va a faltar. Así es que animaos, que quiero veros a todos (y beber con vosotros, por supuesto)

lunes, 21 de marzo de 2011

"El hechizo de Caissa" y "Venganza de Sangre": dos libros que SÍ me han gustado

Ante todo, debo pediros a todos disculpas por el descuido con que he tratado esta bitácora. Ya sé que todos trabajamos y que los agobios laborales no deberían ser una excusa, pero a veces ya no queda tiempo que arañar de ninguna parte.
Deseo recomendar la lectura de dos libros: “El hechizo de Caissa”, de Fernando Ortega, y “Venganza de Sangre”, de Sebastián Roa.

“El hechizo de Caissa” es la ópera prima del valenciano Fernando Ortega, uno de los muchos exalumnos del taller literario que Antonio Penadés imparte en el Palacio de Malferit de Valencia. Su presentación el pasado 3 de marzo en dicho palacio fue una de las mejores que he tenido el placer de disfrutar, con un autor que, en palabras de nuestro común maestro Antonio, “habla tan bien como escribe”. O deberíamos decir que “escribe tan bien como habla”, a juzgar por la enorme calidad del texto, un castellano casi perfecto y con una estructura magnífica: la palabra precisa, la frase exacta, la corrección ligüística y estilística.
La novela nos cuenta la historia de Marcos, un muchacho argentino de cinco años, desarraigado de su familia y de su país tras un extraño proceso de adopción que lo lleva a la lejana y desconocida España. Su padre adoptivo, Roberto, no parece entusiasmado ni acogedor, y el chico crece en un ambiente lacónico y frío. Por si fuera poco, un día descubre que ha sido poseído por Caissa, la musa del ajedrez, al tiempo que su padre (apasionado jugador) se niega a ser su maestro en los secretos de ese arte. Marcos soslayará la prohibición paterna y buceará por sí mismo en los abismos de una afición atractiva y adictiva que dictará tiránicamente cada uno de sus pasos en la vida.
Hay AQUÍ una crónica de la presentación en la página Web de La Revelación, pergeñada por este humilde corresponsal. Y AQUÍ tenéis una reseña de la novela, ejecutada con maestría por Ariodante.

“Venganza de Sangre” es la tercera novela de Sebastián Roa, tras Casus belli, y El caballero del alba (con reseña en Hislibris AQUÍ). Cambiamos pues de un novel a un veterano.
“Venganza de Sangre” se presentó el 19 de diciembre en el Bibliocafé de Valencia, evento del que ya se hizo eco Hislibris AQUÍ, y fue también un magnífico espectáculo (en el sentido literal de la palabra, puesto que incluyó una breve representación). Estamos, en palabras de Santiago Posteguillo, ante una novela que “ha venido para quedarse”. Jó, qué envidia; nadie dice lo mismo de lo que yo escribo. ¿Exagera el maestro Posteguillo? En absoluto. Estamos ante una novela que aúna el perfecto tratamiento psicológico y vital de los personajes con un romántico espíritu de aventuras, todo ello con una corrección que roza la perfección.
El pequeño Duran D’Avesnes se encuentra en Malta durante la guerra que enfrenta a aragoneses y angevinos por el control del Mediterráneo Occidental; su padre muere en combate y su madre es vilmente forzada y asesinada ante sus ojos. Él mismo es rescatado de la muerte por el honorable aragonés Artal de Exea, que jura vengar la ignominia de la que el muchacho ha sido objeto y educarlo como un caballero. Duran, convertido en Blasco de Exea, acabará convirtiéndose en un monje templario en el peor momento posible, cuando las intrigas de Felipe el Hermoso de Francia provocan la disolución de la Orden y la persecución inmisericorde de los freires. La novela nos narra, por una parte, las aventuras de Blasco por Cerdeña, Escocia, Aragón, Valencia y Sicilia. Por otra nos muestra las mezquindades del poder y de los poderosos en una época en que está en juego nada menos que la supremacía en el Mediterráneo.
Bueno, para un análisis más detallado tendréis que esperar a la reseña que aparecerá en Hislibris. O podéis comprar el libro, cosa que os recomiendo.

Aprovecho para anunciar que tengo la intención de desarrollar dos líneas más de entradas en el Blog. La primera se centrará en la Historia de la Medicina, la segunda en la Edad del Bronce. Toda aportación al respecto es bienvenida.

Un abrazo y hasta pronto.

lunes, 28 de febrero de 2011

"El ejército romano" en L'Iber


Para quienes vivimos en Valencia, y para los que os podáis acercar, una buena noticia: en L’Iber, el museo de los soldaditos de plomo, habrá durante el mes de marzo un ciclo de conferencias sobre el ejército romano impartidas por el Dr. Nicholas Sekunda.
Nicholas Sekunda es Dr. en Historia Antigua y Arqueología, profesor de las Universidades de Oxford, Manchester, Torum y Gdansk (Polonia), y cuenta con más de 70 publicaciones científicas y divulgativas, entre las que destaca la conocida serie Osprey de época griega y romana.
La primera conferencia del ciclo, "Los orígenes del ejército romano", es el próximo martes 1 de marzo a las 19:30’. Las siguientes, los martes 8 y 22 del mismo mes.
Para quienes no sepan dónde es, L’Iber se halla en el Palacio de Malferit, Carrer dels Cavallers 20 y 22, frente al Teatro Thalía.